Todo brilla, ahí estamos, dejándonos llevar

Blue eyes that shine like the sun. Ella brilla junto a su cerilla

Con esa fuerza que tiene la calma llegaste.

Caminaba por las sendas lúgubres que escogía mi alma. Eran tiempos donde se exigía paz con fuerza; golpeaba puertas a gritos.

Estaba ahí mirando, esperando hasta que con tu sonrisa nocturna me impulsó; me incitó a dejar de tocar esa vacua melodía del ayer . 

Luli cerró los ojos mientras me escuchaba hablar y dijo: “Yuki, las nuevas notas emergen de las notas que solo se escuchan cuando dejamos que el alma emerja del deseo. Bailaste, bailaste y te dejaste llevar. Ahora estás ahí, viendo en sus ojos como las nubes se descorren y el calor calienta tu corazón”.

Yuki prendió otro pucho, estiró las piernas y se dejó invadir por esa nueva melodía que venía sonando de lejos. Poco a poco comenzó a sentir que su cuerpo vibraba y se dejaba sonreír.

Yuki, sabía que todo era distinto y que él estaba en ella pero, por sobre todo, ella estaba en ella y que ahora todo era distinto.

Miraba

Memoria del olvido

Se desgarraba, con cada respiración se desgarraba. Estaba ahí sentada en el rincón de ese palier abrazando sus piernas; fumaba, lloraba, sangraba. El sinsentido recorría cada uno de los rincones de su cuerpo; el sinsentido, ese terrible ocaso de la razón, agobiaba su mirada.

Aún puedo verla ahogándose en el dolor dejándose llevar por la muerte. Sola. Abandonada. Sola.

Ella vino conmigo, por mucho tiempo me acompañó. Presa de su dolor, estuvo conmigo. La acariciaba, la cuidaba pero nada podía hacer frente a su paulatina muerte. Seguí mi camino mientras miraba como poco a poco se iba levantando, sacudía el polvo de sus brazos cansados y aún lastimados.

Un día vino a mi y dijo: “he muerto muchas veces en este viaje, tantas que creo que ya no moriré mas. Ya está, el círculo se cierra acá, es hora de saltar. Hoy no es que rompa cadenas, ni me doy por vencida; aprendí todo lo que debía”

El amor tiene esos niveles de intensidad que te despojan, te llenan, te invaden y te sitúan en ese lugar donde muchas veces cuesta salir. Transitarlo es necesario para poder aprender a vivir; vivir siempre, morir para vivir y relucir.

“… o tal vez nunca exististe, fuiste mi mejor invento” NTVG

Donde habita el olvido

El día que Luli volvió

Por donde mires no queda nada. Recuerdos. Nostalgia. No.

Puedo volver a ver las fotos, y no hay nada.

El tiempo congeló un momento de la historia, lo catalogó y lo dejó en el estante del olvido.

Nada. Solo yo.

Solo yo dejando que se dibuje una sonrisa cada vez que tu foto canta los momentos donde el sol calaba nuestros cuerpos.

Ahí estoy. Mirando. Mirando y tocando mi alma. Mi alma puesta ahí tocando cada melodía. Sintiendo. Viviendo.

Estirarme. Recorrer la vida en cada una de sus vueltas. Y ahí estoy de nuevo mirando a tus ojos donde antes había dolor; tocando ese rincón de mi alma que te lloraba. Ahí ya no hay nada; solo estoy yo viéndote a los ojos y dándote permiso para que ya te puedas ir.

¿Era esto?

¿Era esto cerrar una historia?

¿Así curaba el olvido?

Respiro y siento.

El aire por fin llena mis pulmones; puedo despegar y volar.

Atardecer desde la ventana

Con los primeros rayos de la primavera creciente

Un día llegó, dejó las valijas viejas en la puerta de la casa. No revisó la correspondencia, solo abrió la puerta y dejó que la luz entrara por la ventana.

Liviana. Así liviana. Recorrió cada uno de los lugares que fueron el refugio del dolor. Pero el aire era fresco y la corriente llegaba renovada.

Desplomo en el sillón y por primera vez en un largo tiempo pudo disfrutar de ese espacio. Cerró los ojos y su memoria estaba vacía. Tocó su pecho y el alma estaba calma.

Cambio el tiempo, dijo Yuki sonriente y agregó mientras abrazaba a su amiga, pensé que iba a demorar mas en volver pero las olas del dolor no pudieron con vos.

Así somos los cronopios, respondió Luli, los sueños son poderosos y pueden cicatrizar cualquier herida.

Las dos amigas, entre tabaco y mate, miraron cómo los rayos de la primavera comenzaban a trazar nuevos horizontes. Comenzaban nuevos desafíos y el tiempo se presentaba prometedor.

Yuki y su globo rojo

Sobre las decisiones de Yuki

Salir

Caminar

Respirar, respirar hondo

Sonreír, tomarte de la mano. Sonreír

Preguntar, hablar, escuchar, responder; amar

Amar cada segundo; amarte, amarnos, desearnos, soñarnos.

Desgarrarse en el empeño por estar juntos. Tomar decisiones; equivocarse.

Dejar el pasado en los lugares donde debe quedarse: inamovible, olvidable; olvidable como todo lo que debe serlo.

Avanzar, tropezar pero avanzar.

Sonreír, siempre, sonreír; sonreír cantando, sonreír bailando; sonreír.

 

 

 

 

Reencarnando en palabras

El día que ella murió, reencarnó en palabras.

Desplegó las alas impresas con sus lágrimas

se dejó llevar.

Voló, flotó, discurrió

Hay distintas formas de morir pero ninguna es posible de ser elegida.

La muerte te escoge y espera hasta que llega tu hora.

Ese día ella sabía que iba a morir. Es por eso que se preparó. Juntó sus recuerdos en una caja, acomodó sus cosas y respiró hondo y, con el último suspiro recordó su cara, lo miró a los ojos y le dijo: nunca más